Compartimos una nota de interés de La Voz del Interior vinculada con este nuevo análisis de datos que hacemos con el equipo de FIGSA!
Para el año 2023, el número de nacidos vivos registrados en la provincia alcanzó un valor de 38.126, un 8,3% menos en relación con el año 2022 (41.588) y un 18,3% al período inicial del informe (2019 – Nacidos Vivos 50.929).
La Tasa Bruta de Natalidad (TBN) se define como el total de nacimientos registrados por cada 1.000 habitantes en un tiempo y lugar determinado. Ésta, junto a las defunciones o muertes totales, permite estimar el tamaño y crecimiento de la población y ambas medidas son fundamentales para la planificación de políticas de salud, educación, trabajo, etc, de Córdoba y de Argentina.
En 2023, la TBN alcanzó un dígito por primera vez y descendió en un punto porcentual con respecto al 2022, con un valor de 9,8 por cada 1.000 habitantes. Este fenómeno podría estar impulsado por los hechos de acceder y permanecer más tiempo en el sistema educativo, por un nuevo mundo laboral, por las políticas implementadas y el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos, entre otras cosas.
La fecundidad a nivel de reemplazo representa la cantidad de hijos/as que en promedio debe tener una mujer en una población determinada para poder reemplazarse de generación en generación. Para explicarla traemos 2 conceptos más:
1) La tasa general de fecundidad que mide el número de nacidos vivos por cada mil mujeres entre los 15 a 49 años.
2) La tasa global de fecundidad que mide el número de hijos/as que en promedio debiera tener una mujer de cohorte ficticia y que cumpla con estas 2 condiciones: a) tener hijos durante su período fértil y b) no estar expuesta al riesgo de morir.
En Córdoba, la tasa general de fecundidad continúa en marcado descenso (ver figuras) pero es de subrayar que en el grupo de mujeres adolescentes (15 a 19 años) logró reducirse un 60% en el quinquenio analizado, pasando de 38 a 23 nacidos vivos por cada 1.000 mujeres de esa edad. También, es marcado el descenso de la tasa global de fecundidad, que si bien cae por debajo del 2,1 hijo/a por mujer esperado para alcanzar el nivel de reemplazo en el año 2016, alcanzó en 2023 su mínimo histórico de 1,3 hijo/a por mujer.
Los sistemas de baja fecundidad son aquellos en los que la tasa global de fecundidad se encuentra por debajo de la fecundidad de reemplazo. El nivel de reemplazo corresponde a una tasa global de fecundidad de 2.1 hijos por mujer que asegura la reposición del número de mujeres en edades reproductivas.
La reducción de la fecundidad podría interpretarse como un resultado del éxito de las poblaciones en lograr sus objetivos reproductivos tanto en la cantidad de hijos como en el momento de tenerlos. Sin embargo, de consolidarse la tendencia y el sostenimiento de este descenso, se conduce indefectiblemente al envejecimiento de la población y a un eventual crecimiento demográfico negativo, todo lo cual plantea nuevos desafíos en relación a la sostenibilidad financiera de los sistemas de seguridad social, de salud y el cuidado de personas mayores.
Esto no debe abordarse como una amenaza sino más bien como un desafío para el desarrollo de nuestras sociedades.
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