En tiempos de transformación digital, los datos se vuelven tan importantes como los medicamentos. Rosario avanza hacia un modelo de salud pública que pone a la información al servicio del cuidado: con participación, con tecnología, pero sobre todo, con decisión política.
Garantizar el derecho a la salud en los territorios exige hoy más que nunca contar con herramientas que permitan comprender la realidad, anticiparse a los problemas y actuar con inteligencia institucional. Lejos de los automatismos tecnocráticos, la gestión de salud necesita de información con sentido, organizada, confiable y disponible para quienes toman decisiones en los centros de salud, los hospitales, los dispositivos comunitarios y en todas las áreas estratégicas del Estado.
Con esa convicción, Rosario viene avanzando en la consolidación de un ecosistema de salud digital que articule la producción, el registro y el uso de información como un proceso transversal a toda la red. Esta estrategia no parte de cero: se apoya en una fuerte tradición de políticas públicas basadas en evidencia y se alinea con los ejes estratégicos que hoy orientan la gestión de la Secretaría de Salud Pública.
El punto de partida son tres ejes fundantes que atraviesan toda la agenda sanitaria de la ciudad:
Estos ejes se inscriben en una visión de la salud como derecho social y como proceso integral, profundamente vinculado a las condiciones de vida. En el contexto actual, los sistemas de salud enfrentan el desafío de no solo responder a enfermedades ya instaladas, sino también de anticiparse a ellas mediante el uso de datos en tiempo real. Esta capacidad de convertir grandes volúmenes de información en conocimiento útil constituye una forma de inteligencia colectiva que permite mapear enfermedades, predecir brotes y orientar de manera eficiente los recursos disponibles. Como plantea Pastor-Escuredo (2021), el uso de big data y aplicaciones digitales permite validar y refinar modelos con datos del mundo real, optimizar estrategias de testeo y vacunación, y desarrollar marcos de acción basados en evidencia en tiempo real.
El camino hacia una salud digital no es solo tecnológico. Requiere una mirada política que entienda la información como un bien público, una herramienta para cuidar mejor y una forma de hacer más equitativo el sistema. Por eso, Rosario avanza en distintas líneas complementarias que construyen ese ecosistema:
● El diseño de una estrategia basada en indicadores trazadores que permita estructurar un Tablero de Indicadores dinámico y útil para el seguimiento continuo del sistema de salud. Esta estrategia busca garantizar la actualización periódica de los datos, facilitar la gestión basada en evidencia y habilitar acciones oportunas orientadas a mejorar la calidad de la atención, optimizar los procesos clínicos-administrativos, y fortalecer los circuitos sanitarios y de derivación en la red de servicios.
● El desarrollo de jornadas participativas con equipos de la red para debatir el diseño del Tablero de Indicadores, su estructura, dimensiones clave e indicadores prioritarios.
● La mejora progresiva de los sistemas de información propios, como el Sistema Integrado de Salud Rosario (SISR) y Datatech, desarrollados y gestionados por la Municipalidad de Rosario.
● La coordinación y articulación con sistemas pertenecientes a otras jurisdicciones, como el Sistema de Información Perinatal (SIP), SICAP, el Sistema de Gestión de Vacunación (SIGEV), entre otros. Estos procesos requieren esfuerzos de interoperabilidad técnica y acuerdos institucionales para el intercambio y uso compartido de datos. La interoperabilidad en salud es un componente clave en este proceso.
● La profundización del proceso de despapelización y digitalización progresiva de historias clínicas, no solo como solución tecnológica, sino como oportunidad de formación interna y fortalecimiento de capacidades en los equipos. Esta transformación implica también discutir marcos normativos, criterios de seguridad, estandarización de datos y accesibilidad digital (Fernández, 2022).
● La articulación con áreas centrales del municipio para diseñar una metabase intersectorial que integre información sanitaria con dimensiones sociales, utilizando plataformas como el Sistema Único de Atención (SUA), registros censales y bases de otras secretarías. En ese entramado, la salud juega un rol central como generadora y organizadora de información clave para la política pública local.
Estas líneas de trabajo, si bien avanzan de manera sostenida, requieren una institucionalidad capaz de coordinarlas, integrarlas y proyectarlas en el tiempo. La creciente complejidad de los procesos, la multiplicidad de actores involucrados y la velocidad de los cambios tecnológicos hacen necesario contar con un órgano específico que consolide este enfoque como una política de Estado municipal.
En este contexto, es interesante pensar en la creación de una nueva área de Salud Digital. Es una idea que se configura no sólo como una necesidad de gestión sino y sobre todo como una propuesta estratégica para consolidar y potenciar el ecosistema en desarrollo. Su propósito no sería añadir una capa burocrática, sino dotar al municipio de una capacidad técnica e institucional que garantice la sostenibilidad, actualización y expansión de las políticas de salud digital en el mediano y largo plazo. Esta agencia deberá tener entre sus funciones principales:
Tal como destaca la OMS (2023), el desarrollo de sistemas digitales equitativos, concebidos como servicios públicos que fomenten la cohesión social y se mantengan al margen de intereses comerciales, es esencial para asegurar que las soluciones tecnológicas de salud respeten los principios de equidad, calidad y acceso universal.
Autora: María Paula Ballesteros. Equipo de Información para la Gestión. Secretaría de Salud Pública. Municipalidad de Rosario.
Información para cuidar mejor: Rosario tiene una historia sólida en salud pública, basada en la equidad, la accesibilidad, la calidad y la cercanía. La transformación digital en salud no debe romper ese legado, sino profundizarlo: hacer que la información llegue antes que la enfermedad, que los datos contribuyan para proteger y que los equipos cuenten con herramientas reales para planificar. El desafío no es menor. Pero el camino está en marcha. Se trata de construir un sistema inteligente que piense con el territorio, decida con evidencia y actúe con humanidad. No se trata de informatizar el sistema: se trata de construir una inteligencia colectiva que cuide mejor y llegue antes. Con datos, con personas y con decisión política.
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